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jueves, 20 de enero de 2011

El hogar, conflictos entre padres y adolescentes


En nuestra época electrónica de avances rápidos, los niños crecen con mayor rapidez y desean liberarse a una edad más temprana que la que tenían sus padres cuando se independizaron. A los padres les resulta con frecuencia muy difícil mantenerse al paso de los cambios relampagueantes que se producen en sus hijos. Como resultado de ello, se generan conflictos.

Parece que un día un niño está en brazos de sus padres y, al siguiente, asiste ya a la escuela, lleva amigos a casa, ayuda en tareas pequeñas del hogar, comienza a practicar algún deporte o entra a formar parte de los Niños Exploradores o Scouts, en general, un buen muchacho. Luego, de pronto, todo parece desplomarse. Comienza a hacerse respondón, a discutir y violar las reglas y, algunas veces, a volverse hosco y poco comunicativo. Han llegado los años de la adolescencia, tomando a sus padres completamente desprevenidos.

Puede haber muchos tipos de conflictos: sus amigos (muchos de los cuales nos desagradan) su aspecto personal, sus salidas con adolescentes del sexo opuesto, las tareas en la casa, el dinero para gastos que se les da, el automóvil de la familia, la escuela y las tareas escolares, y la disciplina, entre otras muchas cosas.

Se presenta también una barrera que impide las comunicaciones. A los padres les resulta muy difícil analizar las cosas con sus hijos. Retrasan las explicaciones de cambios físicos y mentales cruciales, sobre todo en los campos del sexo y la reproducción. Los padres aprietan los controles y los adolescentes se esfuerzan todavía más por obtener la independencia. El abismo que los separa se hace más profundo, se transforman en antagonistas, y la batalla prosigue.

Nota: Billy Graham escribió: “La rebelión, la indocilidad, la falta de disciplina, las confusiones y los conflictos impiden que haya relaciones agradables en el hogar. Sin embargo, a Dios le interesan su familia, su matrimonio y sus hijos. El Señor nos muestra los ideales y las metas para la familia y quiere ayudarnos… ¿Ha buscado alguna vez la voluntad de Dios? ¿Ha caído alguna vez de rodillas para confiarle al Señor sus hijos? ¿Los reúne a todos en servicios devocionales familiares? La solución está en la entrega de su corazón y su vida a Jesucristo, para que todos los miembros de su familia conozcan al Señor y vivan según la palabra de Dios”.

Estrategia de asesoramiento:

Al dar consejos a padres que están en conflicto con sus hijos, anímenlos a que pongan su vida en orden en lo que se refiere a lo espiritual.

1. Explíquenles que para poder tener paz divina en sus hogares, primeramente deben estar en paz con Dios en su propio corazón. Y esto se obtiene mediante una relación personal con Jesucristo. Compartan con esas personas Las Cuatro leyes espirituales.

2. Animen a los padres a que adopten una posición firme por Cristo, en el espíritu de Josué, que dijo: “Escogeos hoy a quien sirváis… pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15) Deberán tomar la determinación de que en su casa se alabe a Cristo.

3. Aconséjenles que aprendan a depender de los recursos de Dios, que se pueden obtener por medio de la oración. Deberán pedirle a Dios la sabiduría que promete (Santiago 1:5) y obtener Su ayuda para que sus hijos puedan tener el desarrollo espiritual apropiado (véase Filipenses 4:6). Deben aprender a orar con sus hijos y no sólo por ellos.

4. Inviten a los padres a que edifiquen la vida de la familia en torno a la palabra de Dios, ayudando a todos sus miembros a entender todos los aspectos de la vida desde el punto de vista bíblico. Anímenles a que:

A. Busquen mutuamente su conversión a Cristo.

B. Centren en gran parte las actividades de la familia en el CCLT donde enseñamos la Biblia.

C. Estén dispuestos a abordar pacientemente las dudas espirituales que puedan tener sus hijos.

5. Los padres deberán establecer en su hogar reglas equitativas, razonables y “obedecibles”. El respeto se aprende como respuesta a la autoridad. Sean tan flexibles como puedan en lo que se refiere a la identidad, la independencia y el amor propio. Los adolescentes necesitan mucho respaldo y aliento. Los conflictos no se resuelven nunca mediante disputas y peleas.

6. La estabilidad y el ejemplo de los padres influyen mucho en los hijos. Un matrimonio bueno y lleno de felicidad contribuirá más a preparar a los hijos para la vida que todas las reglas y supervisión. Una demostración constante de virtudes cristianas tales como amor, paciencia, comprensión, ánimo y confianza proporcionarán el anclaje que necesitan los adolescentes en esta época cambiante y llena de tensiones. Las creencias de los padres nunca deberán estar separadas de la experiencia y la práctica, sobre todo en el hogar.

7. Las comunicaciones cercanas con los adolescentes contribuirán mucho a que se eviten los conflictos. Esto no sólo se refiere a las conversaciones serias, sino también a pasar mucho tiempo útil con ellos. Esta atención personal contribuirá a la creación de una autoimagen positiva y a reforzar la solidaridad. No teman demostrar el afecto en forma física. Un abrazo paterno o un beso materno contribuirán a hacer que un hijo se sienta aceptado y amado.


Citas bíblicas:

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6)

“Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten” (Colosenses 3:21)

“Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre” (Deuteronomio 12:28).

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:1-4)

“Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él” (Proverbios 20:7)

viernes, 14 de enero de 2011

El hogar, ¿Cómo ganar a los padres para Cristo?

Pablo, al escribirle a Timoteo, le aconsejó lo que sigue: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza… Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:12-16).

Aunque este consejo se dio hace cerca de 2.000 años, es todavía para los jóvenes que hayan recibido a Cristo y estén profundamente preocupados por el bienestar espiritual de sus padres.

Recientemente, un pastor dijo que cuando un adolescente se convierte y desea aprender a dar testimonio, le aconseja que se vaya a casa, recoja su habitación, haga su cama, preste atención a sus padres, sonría, escuche a otras personas y que espere hasta que sus padres le pregunten qué le ha sucedido, antes de decirles que Cristo ha cambiado su vida.

Nota: Los adolescentes cristianos no son los únicos que tienen padres no saldos. Algunos adultos cristianos tienen también padres inconversos y algunos de ellos están ya envejeciendo.

Billy Graham, ofrece este consejo: “Ante todo, le aconsejo que tenga paciencia con sus padres. Querrán estar seguros de que su experiencia con Cristo no es sólo un capricho pasajero. En segundo lugar, permítale a Cristo poseerle de tal modo que puedan ver una diferencia en usted. En tercer lugar, ore por ellos. Puede parecerle que no le escuchan; pero oyen mucho más de lo que cree. Esto no sucederá en una semana, un mes o, incluso, un año; pero el Espíritu de Dios está activo siempre. Recuerde que la Biblia dice: “No nos cansemos, pues, de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:9)

Estrategia de asesoramiento:

1. 1. Felicite al joven que busque consejos para dar testimonio de Cristo. Estará dando pruebas de un interés espiritual por encima del promedio.

2. 2. Luego de leer lo que está arriba escrito, haga hincapié en lo que sigue:

A. En las Escrituras (1 Timoteo 4:12-16), la palabra clave es el ejemplo. En el hogar, esto se demuestra, sobre todo, mediante el respeto, la obediencia, y los actos de amor y bondad. Recuerden el antiguo refrán: “Lo que haces habla tan fuerte que no puedo oír lo que dices”.

B. Asegúrense de ser congruentes en su vida cristiana, sin estar entusiasmados un día y abatidos al siguiente.

3. 3. Anímenle para que preste una gran atención al desarrollo de su propia vida espiritual, leyendo y estudiando la palabra de Dios, mediante la oración (puede poner los nombres de sus padres para encabezar su lista de peticiones), siendo un buen estudiante en la escuela, y participando en actividades cristianas con otros jóvenes.

4. 4. Aconséjenle que ore pacientemente, pidiendo oportunidades para dar testimonio del Señor. Esto lo podrá hacer personalmente o invitando a su familia a algún servicio cristiano especial o a la iglesia.

5. 5. Oren con el joven para que el consejo que dio Pablo a Timoteo se haga realidad en su propia vida. Lo anterior puede no parecerle muy emocionante; pero la experiencia ha demostrado que es el mejor camino que seguir, si no el único.

Citas bíblicas:

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza… Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Timoteo 4:12-16).

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego; con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7)

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. (Hechos 1:8).

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13).

viernes, 9 de enero de 2009

El Hogar (Crianza y disciplina de los hijos)

Uno de los temas más repetidos en la Biblia es el de preparar a los hijos mediante las enseñanzas y el ejemplo. El libro de Deuteronomio afirma con claridad que a los niños se les deben enseña los caminos de Dios. “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6,7)

El libro de los Proverbios es un compendio de la sabiduría del pueblo de Dios. Uno de sus puntos de enfoque mas firmes es la familia y la crianza de los hijos en la fe. “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. (Proverbios 22:6)

Timoteo había recibido desde niño las enseñanzas de las Escrituras, según el mandato de Dios y las costumbres judías. “Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15)

Pablo nos habla de la necesidad de continuidad en la educación y la disciplina de nuestros hijos: “Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también (2 Timoteo 1:5)

La Biblia enseña que los padres tienen la responsabilidad de criar y disciplinar a sus hijos, de tal modo que crezcan conociendo las Escrituras y honrando a Dios.

Nota: Billy Graham advierte: “La razón básica de la falta de felicidad en el hogar es que hemos desdeñado a Dios y los principios que nos dio. Nos hemos negado a reconocer Su plan para la familia. Los miembros del hogar han rehusado aceptar sus responsabilidades, tal y como se establecen en la Biblia. Es sabido que la obediencia no es una característica natural. Se debe enseñar y aprender. A los niños se les debe inculcar la obediencia en la misma forma que la lectura y la escritura”.

Estrategia de asesoramiento:
1. Animen a los padres que les proporcionen a sus hijos el tipo de hogar que contribuye a un sólido desarrollo espiritual y mental.
A. Un hogar estable, pacífico y amoroso.
B. Un hogar centrado en la familia, en el que tenga una sensación de solidaridad, respecto mutuo y aliento. Un hogar donde los miembros de la familia hagan muchas cosas juntos, sobre todo cuando los niños son pequeños.
C. Un hogar centrado en Dios, donde cada miembro tenga derecho a responder al amor divino en Cristo y a recibir enseñanzas sobre cómo vivir con perspectivas espirituales. Véase Proverbios 22:6 (este será un momento apropiado para preguntarle a su interlocutor si ha recibido a Cristo como su Señor y Salvador). Cuando sea apropiado, explíquenle las Cuatro Leyes Espirituales.
D. Un hogar orientado a la iglesia. Es mucho más fácil criar a los hijos cuando su vida y la de sus familiares y amigos está centrada en la iglesia.
E. Los padres deben introducir a sus hijos al mundo de la mente por medio del ejemplo y la práctica. Si los padres son lectores, los hijos tendrán también probabilidades de leer. Se deberán llevar al hogar buenos libros y publicaciones al nivel de los niños. Cuando los niños estén en edad de escuela primaria, convendrá darles lecciones de música, aficiones y deportes. Esa será una buena salvaguarda contra los conflictos cuando lleguen los anos difíciles de la adolescencia.
2. Animen a los padres para que reconozcan que sus hijos tienen ciertos derechos; pero que esos derechos se integran con los que afectan a todos los miembros de la familia.
A. El niño tiene derecho a ser amado y aceptado.
B. El niño tiene también derecho a recibir los tipos de refuerzos que generan al respecto de sí mismo y sentimientos de seguridad y pertenencia.
C. El niño tiene derecho a ver que sus padres se demuestren el uno al otro respeto y afecto sincero. Se necesitan ejemplos de conducta cristiana madura para que los hijos vean los modos en que sus padres manejan los problemas y las tensiones.
D. El niño tiene derecho a ser disciplinado y castigado en formas justas y congruentes.
1. No esperen de un niño más de lo que pueda dar.
2. Sean justos y correctos al administrar castigos. Las exigencias excesivas y los castigos corporales muy duros conducen con rapidez al resentimiento y la rebelión. Los padres deben ser flexibles y no exigir que todo se cumpla “al pie de la letra”.
3. Nunca apliquen castigos con ira o bajo la influencia de l momento.
4. Denle siempre una explicación al niño, para que sepa con seguridad por qué se le castiga.
3. Animen a los padres para que, cueste lo que cueste, mantengan abiertas las comunicaciones.
A. Los padres deben dedicar tiempo a escuchar a sus hijos con atención y a tomar la iniciativa para fomentar el diálogo. Deberá haber debates francos relativos al sexo, las drogas, el alcohol, las citas, etc.
B. Los padres deberán compartir con sus hijos experiencias de su infancia y adolescencia, incluso los errores y los fracasos.
C. Los padres deben ser sinceros y permitirles a sus hijos discutir sus normas y creencias. Esto les dará la oportunidad de dar explicaciones a ese respecto y razones para apoyarlas. Gracias a esto, sus hijos formularán sus normas de creencias y valores. Los padres podrán darles alicientes y ayudarles a que se fijen metas para el presente y el futuro.

Citas Bíblicas:
“Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él” (Proverbios 20:7)

“Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten” (Colosenses 3:21)

“No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere”. (Proverbios 3:11-12)

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” . (Efesios 6:1-4)

Proverbios 31:10, 26, 27, 28
Proverbios 30:11
Deuteronomio 12:28