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martes, 18 de noviembre de 2008

Las dificultades económicas

El entender y manejar correctamente las finanzas debe ser una prioridad elevada para todas las personas. Gran parte de nuestras tensiones, las fricciones familiares, las contiendas y las frustraciones se deben, directa o indirectamente, al dinero. Entre los principales motivos para los divorcios se encuentran los desacuerdos económicos. La familia cristiana no es inmune a esto. Si una familia no paga o no puede pagar sus facturas, o si tiene otros problemas relacionados con el dinero, estará dando un mal testimonio.

Causas principales de los problemas económicos

1. Actitudes erróneas hacia el dinero. La avaricia y la codicia conducen con rapidez a toda clase de males (véase 1 Timoteo 6:10). El síndrome de “enriquecimiento rápido” mediante las inversiones especulativas conduce a menudo al desastre.
2. El vivir por encima de los ingresos propios. El no “contar los costos” dará como resultado los gastos excesivos crónicos (véase Lucas 14:28:30). Algunas personas parecen ser muy influenciables por la publicidad, rindiéndose ante los productos atractivos y las ofertas de crédito aparentemente provechosas.
3. Las compras a crédito. El mejor consejo que se les puede dar a quienes tengan dificultades económicas es el de que se alejen de las tiendas y los grandes almacenes, y que destruyan todas sus tarjetas de crédito.
4. El darse todos los caprichos. La compra de cosas innecesarias, el consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y comida exóticas o rebuscadas son hábitos caprichosos. Por ejemplo, en una familia en la que tanto el marido como la esposa sean grandes fumadores, los gastos en tabaco pueden ascender a unos 1500 dólares al año.
5. El falso consejo de que la acumulación de posesiones materiales produce alegría y felicidad. “Y les dijo (Jesús): Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. (Lucas 12:15)
6. La falta de un presupuesto para planear y supervisar los gastos. Nuestros ingresos sólo alcanzan para ciertas cosas. Damos aquí varios puntos que se deben tomar en consideración, junto con los porcentajes recomendados, para ajustar los gastos (los porcentajes tienen variaciones ligeras, dependiendo de quienes los calculan)
Diezmos 10%
Ofrendas x%
Vivienda x%
Alimentos x%
Diversiones y vacaciones x%
Ropa x%
Transportes x%
Seguros x%
Deudas x%
Gastos médicos y dentales x%
Ahorros x%
Diversos x%


Principios bíblicos para manejar el dinero

1. Se trata básicamente de un tema espiritual, por lo que es esencial entender el Señorío de Jesucristo. El manejo de las finanzas pone en perspectiva la totalidad de la vida en su relación con la voluntad de Dios y todo lo relativo a la eternidad.
“Porque del Señor es la tierra y su plenitud” (1 Corintios 10:26)
“No sois vuestros, porque habéis sido comprados por precio” (1 Corintios 6:19-20)
“Así que, hermanos, os ruego, por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No es conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta”. (Romanos 12:1-2)
2. Y también es esencial entender el principio de que somos mayordomos (administradores) de todo lo que Dios ha puesto bajo nuestro cuidado. ¡No somos dueños! Nuestras vidas, nuestro tiempo y nuestras posesiones son dones de Dios. Somos responsables ante Dios por ellos y el Señor nos considerará responsables de todo ello (Véase Mateo 25:14-30)
3. Dios desea que confiemos en El y no en las posesiones materiales. “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que la disfrutemos” (1 Timoteo 6:17) (Véase también Proverbios 3:5-6; Filipenses 4:19 y Salmo 37:25)
4. Dentro del plan de Dios está el que los mayordomos le entreguen a El parte de sus ingresos, para Su obra. “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10) (Véase también Lucas 12:34 y Proverbios 3:9)

Nota: Billy Graham dijo: “Aunque todo nuestro dinero le pertenece realmente a Dios, la Biblia recomienda el diezmo como respuesta mínima de gratitud al señor… No es posible evitarlo. Las Escrituras prometen bendiciones materiales y espirituales a las personas que le den a Dios. No es posible dar más que lo que Dios nos da a nosotros. Les reto a que lo prueben y vean”.

Estrategia de asesoramiento

1. Si el interlocutor admite que tiene dificultades económicas, indíquenle que necesita la perspectiva que se obtiene mediante una relación eterna con Jesucristo como Señor y Salvador. Debemos conocerlo personalmente, antes de que podamos esperar recibir Su ayuda. Compartan con esa persona las Cuatro leyes espirituales.
2. Después que el interlocutor haya explicado su problema económico aconséjenle que lo aborde como si fuera básicamente un problema espiritual. No deberá buscar simplemente una solución temporal, sino que debe convertir a Dios en el centro de su vida, incluso en los aspectos financieros. Sólo esto producirá soluciones duraderas. No sería conveniente para el interlocutor que el consejero aceptara sus explicaciones o excusas para sus dificultades económicas, tales como, por ejemplo, los problemas de la economía. Muchas personas se encuentran en dificultades porque manejan mal sus ingresos.
3. El modo en que se manejarán los problemas económicos en el futuro dependerá de la actitud propia hacia los principios de las Escrituras. Analicen estos principios uno por uno. Luego, háganle preguntas sobre las causas de sus dificultades económicas.
¿Se trata de una actitud equivocada hacia el dinero?
¿Está viviendo por encima de sus medios?
¿Compra muchas cosas a crédito?
¿Satisface todos sus caprichos?
¿Carece de un presupuesto adecuado y un buen planeamiento?
4. Aconséjenle que controle sus finanzas y su vida, haciendo todos los ajustes o sacrificios que se necesiten. Es posible que su propio futuro y el de su familia dependan de su acción decisiva.
5. Si las dificultades económicas del interlocutor parecen encontrarse más allá de sus propias capacidades para resolverlos, incluso después de que haya tratado de ajustarse a los principios del Señor, aconséjenle que necesita hablar con el pastor para obtener una guía de planeamiento financiero que pueda desarrollar etapas para la recuperación económica. O bien, puede recurrir directamente a un asesor, si sabe con quien ponerse en contacto. Eviten las instituciones financieras que ofrecen consolidar todas las deudas de una persona. Muchas veces, esa “consolidación” hace aumentar el endeudamiento.

Citas Bíblicas

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33)

“Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; e invócame en el día de l angustia, te libraré y tú me honrarás” (Salmo 50:10,14,15)

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19)

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14,15)

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:8-10)

jueves, 6 de noviembre de 2008

El cónyuge maltratado

Los malos tratos a la esposa, al marido, a la novia o al novio representa uno de los aspectos más negativos de nuestra sociedad. Sólo sale a la luz un pequeño porcentaje de esos casos. Los abusos –físicos y sexuales, además de verbales y emocionales- pueden proseguir durante muchos años. Los cónyuges o amigos maltratados se pueden encontrar en todos los niveles socioeconómicos y todos los grupos culturales, raciales o de edades. Y los cristianos no están inmunes a esto.

El individuo abusivo domina frecuentemente el “arte” del menosprecio, los insultos, las injurias y las amenazas. Algunas veces esos abusos destruyen de tal modo la personalidad que la víctima llega a considerar que se merece las palizas que siguen con frecuencia.

Esas víctimas se distinguen por la baja estima que tienen de sí mismas, depresiones una gran variedad de trastornos y males psicosomáticos relacionado con las tensiones. Se sienten atrapadas y vulnerables, confundidas e inseguras. Existe también un aspecto de frustración y aceptación de tipo mártir: es frecuente que la víctima acepte responsabilidad por el comportamiento de su cónyuge o amigo. Existe la vaga esperanza de que “es inminente” un cambio y de que “alguien llegará y me sacará de todo esto”. Al mismo tiempo hay también aislamiento emocional, sin verdaderos contactos con la familia.

En el caso de una esposa, pueden requerirse de tres a cuatro meses de asesoramiento antes de que pueda comenzar a sanar emocionalmente, incluso después de que se haya separado de su atormentador. Una vez que ella y sus hijos se encuentran en un lugar seguro (donde el marido no puede llegar a ellos, porque no sabe dónde se encuentran) y que haya tenido tiempo para reflexionar y analizar sus sentimientos, es posible que se sienta llena de ira.

Quien maltrata a su cónyuge y su familia raramente cambia, a menos que se exponga su conducta públicamente y que se le someta a algún tipo de acción legal.

Estrategia de asesoramiento:

1. Dele consuelo y ánimo.
Esa persona estará haciendo lo adecuado al hablar de su problema. Deseamos ayudarle y nos sentimos felices de poder escucharle. Esa persona no está sola. Hay muchos que están recibiendo el mismo tratamiento.
2. Hágale preguntas. Es muy común que las personas maltratadas tengan dificultades para expresar sus sentimientos. Pregúntenle:
¿Qué piensa sobre el modo en que la tratan?
¿Durante cuánto tiempo ha estado soportando esos malos tratos?
Hábleme de su esposo (a) ¿Cómo es?
¿Qué piensa hacer sobre usted mismo/misma en estos momentos?
¿Qué cree que puede hacer al respecto?
Sobre la base de los antecedentes de la persona maltratada y los daños emocionales que haya sufrido, el consejero puede tener que formular otras preguntas. La meta es permitirle a la víctima expresarse y hacerle entender que tiene ciertos derechos concedidos por Dios como mujer u hombre, así como también como esposa o esposo.
3. Indíquele que no debe considerar que se merece esos malos tratos. No tiene que seguir siendo víctima. Aun cuando su cónyuge le culpe de todo y trate de justificar sus abusos, no es culpa de la víctima.
4. Infórmele que no tiene que seguir soportando esos malos tratos. ¡Es preciso que les ponga fin! Debe mostrarse llena de decisión y firmeza. La conducta de su cónyuge es ilegal. Puede recibir un castigo por lo que está haciendo e incluso ir a parar a la cárcel.
5. Con el fin de romper el ciclo de los abusos, la víctima debe ponerse en contacto con el pastor o una oficina local de servicios para la familia y presentarles su problema. Esas personas tendrán capacidad para ayudar a la víctima a esclarecer su situación y, en caso necesario, le recomendarán que inicie algún tipo de acción legal. Puede ser necesaria la separación de su atormentador.
6. Indíquele que es indispensable el asesoramiento en el apoyo emocional en forma constante. Se deberán tomar disposiciones con el pastor, un profesional cristiano o un servicio de asesoramiento. Convenzan a la víctima de que debe tomar decisiones urgentemente y tomar alguna medida definitiva. El consejero puede dar recomendaciones; pero la persona de que se trate deberá tomar medidas concretas en la práctica.
7. Dígale a la persona de que se trata que Dios le ama. Mejor que nadie, el Señor sabe lo que ha tenido que soportar. ¿Está consciente de que Jesús tuvo que soportar también una gran cantidad de insultos y malos tratos? ¿Ha recibido alguna vez a Jesucristo como su Señor y Salvador personal?, sino es así háblenle de las Cuatro Leyes Espirituales y cómo obtener la paz con Dios.
8. Aconseje a esa persona que inicie la lectura y el estudio de la Biblia para obtener solaz y fortaleza espiritual.
9. Explíquele a esa persona los beneficios de una buena relación con el Centro Cristiano de Los Teques, tanto para ella como para su familia. Recibirá respaldo emocional y espiritual como resultado de la adoración en grupo, la enseñanza de la Biblia, el compañerismo y el testimonio.
10. Ore con esa persona, pidiendo fortaleza y comprensión. Confíela al amor y al cuidado especial de Dios.

Citas Bíblicas

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Salmo 34:4,5)

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7)

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos” (Isaías 26:3,4)

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. (Proverbios 3:5,6)

Salmo 23

Salmo 42:11

lunes, 20 de octubre de 2008

Intenciones de divorcio

El divorcio, la disolución legal del matrimonio, es un alejamiento de lo que Dios desea y las Escrituras no lo respaldan, excepto en condiciones limitadas. El divorcio es el resultado del pecado en la vida de uno o el otro de los cónyuges, o bien, de los dos. Los más frecuente es que ambos tengan parte de culpa. El egoísmo y el falso orgullo contribuyen a menudo a que se establezcan las condiciones que llevan al divorcio.

Con frecuencia, el divorcio es el resultado de mentalidades inflexibles. “El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así” (Mateo 19:8) Ese no era el propósito original de Dios para el matrimonio.

Ninguna manipulación ni razonamiento de las Escrituras puede hacer que el divorcio sea aprobado. La Biblia declara:
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24)
El apóstol Pablo escribió: “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido… y que el marido no abandone a su mujer”. (1 Corintios 7:10)
“¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el divorcio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos” (Malaquías 2:15-16)

Condiciones limitadas en las que se puede admitir el divorcio:
1. Cuando uno de los cónyuges sea culpable de inmoralidad sexual, como lo son el adulterio y la homosexualidad, y no tenga intenciones de arrepentirse, buscar el perdón de Dios, abandonar su pecado y ser fiel a su cónyuge (Véase Mateo 19:9)
2. Cuando uno de los cónyuges abandone al otro, sobre todo cuando un esposo incrédulo abandone a su cónyuge cristiano. (Véase 1 Corintios 7:15)
Si alguien se casó y se divorció antes de aceptar a Cristo, deberá seguir adelante en su situación actual. Si se ha vuelto a casar, deberá esforzarse en lograr lo que su segundo matrimonio sea un éxito. El abandonar a su segundo cónyuge para volver con el primero sería malo. Dos males nunca constituyen un bien.
El tener un cónyuge incrédulo no es motivo de divorcio. Por el contrario se anima al esposa o la esposa cristiana que “viva en paz” con el cónyuge inconverso, con la finalidad de conquistarlo para la fe en Cristo. (Véase 1 Corintios 7:12-16)
Cuente el costo de esos actos:
1. ¿Es desagradable para Dios? (Véase Malaquías 2:15-16)
2. ¿Podría trastornar esto la continuidad de la vida, afectando adversamente a otras personas, tales como hijos, padres o miembros de familias extendidas?
3. ¿Resolverá esto varios problemas o creará toda una gama de otros nuevos? El divorcio es una experiencia emocionalmente traumática.

Agoten todas las opciones en la búsqueda de soluciones:
1. Traten de resolver las cosas a nivel persona, con toda humildad y espíritu de perdón (Véase Mateo 18:21-22)
2. Sométase al asesoramiento de un consejero matrimonial cristiano o un pastor competente.
3. En caso necesario, experimente una separación de prueba, mientras busca una solución redentora. En caso de malos tratos físicos o psicológicos, homosexualidad, ebriedad, drogadicción, etc., puede ser aconsejable una separación.

Estrategia de asesoramiento
1. Demuestren tener una actitud cariñosa y llena de interés. Tranquilicen a su interlocutor, diciéndole que se alegran de poder hablar con él y ayudarle a buscar una solución. Quieren ser sus amigos y compartir con él todos los discernimientos que tengan.
2. Escuchen con atención, permitiéndole contar su historia y ventilar sus sentimientos hasta que consideren que entienden bien la situación.
3. Eviten actuar como jueves y jurados. Permanezcan neutrales. Su finalidad deberá ser la de presentar un punto de vista bíblico y desafiar a su interlocutor para que tome su propia decisión, sabiendo que deberá vivir con ella todo el resto de su vida. Recuerden el ejemplo de Jesús. Trató amablemente a la mujer junto al pozo, a pesar de que sabía que había tenido cinco maridos y estaba viviendo con un hombre no casado con ella. Se reveló a ella como el Salvador y le ofreció “agua viva” (Véase Juan 4:9-42).
4. Dígale a su interlocutor que para poder esperar recibir la ayuda de Dios, deberá entregarle su vida a Cristo, cueste lo que cueste. Y esa entrega deberá ser permanente, sea cual sea el resultado de su dilema actual. Pregúntenle si ha recibido alguna vez a Cristo como su Señor y Salvador personal. Si es apropiado, compartan con esa persona las Cuatro leyes espirituales.
5. Después de recibir a Cristo, tendrá derecho a esperar la ayuda del Señor. La persona tendrá ahora una nueva dimensión en su vida y una nueva perspectiva que le será útil para obtener soluciones. Puede confiar en los recursos y discernimientos que se encuentran en la Palabra de Dios, que deberá comenzar a leer y estudiar. El interlocutor puede presentarle a Dios su vida y sus problemas en oración. El estudio de la Biblia y la oración le ayudarán a esa persona a realizar ajustes en su nueva personalidad y a buscar el avenimiento con su cónyuge, por medio del arrepentimiento y la confesión.
6. Anímenle para que agote todas sus opciones en la búsqueda de una solución bíblica.
7. Oren con esa persona para que Dios intervenga para hacer que su vida y su matrimonio se ajusten para estar de acuerdo con las Escrituras.
Si es cristianos, anímenle a que ponga su vida en orden sobre la base de la “Restauración”, haciendo hincapié en Juan 1:9 y Romanos 12:1-2.

Citas Bíblicas

“Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de l ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que, si se uniere a otro marido, no será adúltera”. (Romanos 7:2-3)

“El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová”. (Proverbios 18:22)

“El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo sino la mujer”. (1 Corintios 7:3-4)

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. (1 Pedro 3:7)

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros, este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. (Filipenses 2:3-5)

martes, 14 de octubre de 2008

El divorcio después de varios años de matrimonio

Es muy difícil describir el sentimiento de horros, dolor, asombro, vacío, ira, rechazo, aislamiento y pérdida de estimación propia de alguien abandonado o divorciado al cabo de muchos años de matrimonio. La persona se pregunta:

¿Es posible que algo así me esté sucediendo a mí? ¿Qué hubiera podido hacer diferente? Y la pregunta más importante es: ¿qué debo hacer ahora?

A pesar del trauma, se le debe ayudar a esa persona a que entienda que la vida sigue adelante. El hecho del divorcio se debe aceptar. Su interlocutor es ahora un soltero y debe afrontar su futuro como tal. Es inútil el seguir recurriendo al pasado, reviviéndolo. La realidad no cambiará debido a preguntas autotorturantes. Es muy posible que, de todos modos, no pudiera hacer absolutamente nada para salvar su matrimonio.

Una persona emocionalmente sana seguirá adelante y se desarrollará a partir del presente. El apóstol Pablo da el ejemplo: “…olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante…” (Filipenses 3:13). Esa persona deberá considerar que su situación es de transición, como una época apropiada para realizar ajustes, ampliar su personalidad mediante la lectura, la reflexión y el establecimiento o reforzamiento de amistades que le sirvan para desarrollarse y crecer.

Si esa persona necesita asesoramiento profesional durante la transición, deberá buscar un pastor competente, o bien, un psicólogo o psiquiatra cristiano que pueda abordar el problema a la luz de las Escrituras.

Estrategia de asesoramiento:
1. Animen a su interlocutor, rodeándolo de afecto y comprensión. Su dolor, sus sentimientos de vacío y rechazo, pueden ser muy profundos.
2. Traten de saber escuchar, tratando de entender el cuadro completo antes de ofrecer ninguna solución. Algunas veces damos consejos con excesivo apresuramiento, cuando sería mucho más apropiado hacer alguna pregunta para estimular la conversación.
3. Cuando consideren que comprenden bien la situación, animen a esa persona con los versículos bíblicos que aparecen al final de esta sección. Hagan hincapié en que Dios le ama y se preocupa por lo que le está sucediendo. Jesús sabe lo que es la tristeza y la aflicción. “(Fue) Despreciado y desechado entre los hombres” (Isaías 53:3) Pregúntele a su interlocutor si ha recibido alguna vez a Jesucristo como su único Señor y Salvador. Háblele de las Cuatro leyes espirituales.
4. Recomiéndele que lea y estudie la Biblia. Esto le dará a su interlocutor una buena perspectiva y discernimientos adecuados para ajustarse a un nuevo modo de vivir, así como también para que crezca en el Señor.
5. Aconséjenle a esa persona que ore todos los días. “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7)
6. Recomiéndenle que se identifique con una iglesia en la que se enseñen las doctrinas bíblicas. Con frecuencia, se pueden encontrar un grupo de cristianos solteros que proporcionará oportunidades para compartir experiencias, crecer y servir.
7. Oren con su interlocutor, pidiendo la ayuda del Señor en estos momentos difíciles de transición y comienzo de una nueva vida.

Citas Bíblicas
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. (Jeremías 29:11)

“Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo” (Salmo 139:17-18)

“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”. (Salmo 16:11)

“Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado”. (Isaías 50:7)

Salmo 16:8
Salmo 18:2