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martes, 14 de octubre de 2008

El Divorcio

El divorcio se pudiera describir como una pareja de casados que deciden que ya no desean seguir respetando sus votos matrimoniales. Aunque por lo común sólo una persona inicia la acción; las dos pueden haber contribuido en alguna forma a la ruptura.
El divorcio es una experiencia desgarradora y sus heridas se curan con mucha lentitud. Se necesita tiempo para que aclaren todas las cosas y para que puedan afrontar objetivamente sus situaciones. Puede que les resulte muy difícil identificar y resolver todos sus sentimientos de enajenación, rechazo, amargura y confusión. Puesto que hay un elevado porcentaje e matrimonios que concluyen en divorcio, es muy probable que un consejero tenga que abordar este problema.

Nota: Billy Graham comentó: “Me opongo al divorcio y considero el aumento actual de esos procedimientos como uno de los problemas más alarmantes de nuestra sociedad. Sé que el Señor puede perdonar y sanar, incluso cuando se hayan cometido pecados graves. La iglesia se compone de pecadores. Cuando Pablo les escribió a los corintios, dio una lista prolongada de males y, luego añadió: “Y esto erais algunos” (1 Corintios 6:11) Habían recibido el perdón y se habían convertido en parte de la iglesia, del cuerpo de Cristo”.

Estrategia de asesoramiento:

1. Es muy necesario darle ánimo a esa persona.
El interlocutor puede sentirse rechazado y haber perdido todo sentido de su valor personal. Esto es muy común en las personas divorciadas. Díganle que les agrada que les haya llamado y que están dispuestos a hablar con él o ella. Dios nos ama y nos acepta exactamente tal y como somos.
2. Háganle preguntas a su interlocutor respecto a su relación con Jesucristo.
¿Recibió alguna vez a Jesucristo como su Señor y Salvador? Si es apropiado, compartan con esa persona las Cuatro leyes espirituales. Aunque puede sentirse rechazado, enajenado y destruido, hagan hincapié en que Dios puede hacer todas las cosas nuevas (2 Corintios 5:17). Lo hecho –el divorcio- quizás no se pueda deshacer. El interlocutor deberá partir el punto en que se encuentre, para reconstruir su vida sobre nuevas bases. Y el fundamento es Jesucristo.
3. Denle consejos relativos a la importancia de la lectura de la Biblia y la oración como medios para fortalecerse.
¿Tiene una Biblia? Si no es así, recomiéndele que vaya a una librería cristiana local para obtener una fácil de entender, versión internacional.
4. Recomiéndele a esa persona que acuda al Centro Cristiano de Los Teques, donde va a encontrar compañerismo, cultos de adoración y oportunidades para servir al Señor.
Puede necesitar tiempo para obtener comprensión y nuevas relaciones personales. Con frecuencia, un grupo de cristianos solteros puede proporcionar el ánimo necesario.
5. Oren con su interlocutor para que obtenga alivio para sus emociones, paz mental, nueva confianza, fortaleza y discernimiento espiritual.
6. Recomiéndele que busque asesoramiento especial, si cree necesitarlo. El pastor o un psicólogo cristiano pueden ser muy útiles.

Puntos que deben recordar al dar el consejo:

1. Lo hecho es cosa del pasado. Partan del punto en que se encuentre su interlocutor en este momento y vayan adelante.
2. Traten de orientar la conversación de modo que esa persona no considere necesario hacer un “análisis retrospectivo” de su experiencia. En lugar de ello, traten de enfocar su atención en Dios que le ayudará a obtener soluciones.
3. Permanezcan neutrales. No den por sentado que su interlocutor es culpable ni inocente. La expresión de un juicio con una actitud de superioridad cerrará las puertas para el testimonio.
4. Los cristianos no son inmunes al desplome de los matrimonios. Si su interlocutor es verdaderamente cristiano, hagan lo que sigue:
A. Pídanle que confiese su amargura, su ira o cualquier otro pecado. Puede tener que afrontar de modo realista las actitudes negativas que hayan contribuido a su divorcio. Compartan con él los temas de la “Restauración”.
B. Animen a la persona de que se trate a desarrolla un nuevo interés por la lectura y el estudio de la Biblia. También deberá ser fiel en la oración. “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7)
C. Animen al interlocutor a que establezca o renueve una relación con una iglesia, a pesar de los sentimientos d culpa o temor a las críticas que pueda tener. Necesitará la iglesia más que nunca. Es posible que encuentre en ella un grupo de solteros que podrá ayudarle.
D. Oren con esa persona para que obtenga alivio y consuelo, paz mental y capacidad para realizar los ajustes necesarios para un tipo de vida diferente.

Citas Bíblicas:
Ánimo para andar con el Señor:
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6)
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6)
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15)
“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18)

Curación de las heridas:
“Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias” (Salmo 103: 2-5)
“Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza” (Jeremías 17:14)
2 Timoteo 1:7
Salmo 23:3

viernes, 3 de octubre de 2008

El Adulterio

La Palabra de Dios establece claramente que el matrimonio es un compromiso para toda la vida con el individuo escogido para ser nuestro cónyuge. Este compromiso significa que "rechazamos a todos los demás".

"Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne" (Mateo 19:5)

Sin embargo, la infidelidad sexual, por parte tanto de los maridos como de las esposas, ha llegado a ser epidémica, según las encuestas y los informes sobre prácticas sexuales. El adulterio está prohibido y condenado por Dios en Su Palabra, que indica con toda claridad que la ira de Dios se descargará sobre todos los que practiquen este pecado.

"Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla: pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios" (Hebreos 13:4)

"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros heredarán el reino de Dios" (1Cor. 6:9-10)

"Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca" (1Cor. 6:18)

Tomemos en consideración algunas de las consecuencias del adulterio:

-Emocionales: sentimientos de culpa, temor, ansiedad, pérdida de estimación propia, personalidad destruida, depresión, etc.
- Físicas: embarazos y nacimientos ilegítimos, enfermedades venéreas y abortos.
-Espirituales: pérdidas en esta vida y en la del más allá.

El adulterio es pecado; pero se trata también de un síntoma de que no todo anda bien en el matrimonio. Hay muchas razones para el adulterio. Algunas de ellas son:
  • Nuestros propios deseos egoístas y pecaminosos. "Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido" (Santiago 1:14)
  • Falta de madurez. El 50% de los matrimonios entre adolescentes se desbaratan en los primeros cinco años; sin embargo, la edad no es el único criterio importante. El egoísmo inmaduro, a cualquier edad, puede conducir a la infidelidad conyugal. Otro signo de inmadurez es la falta de disposición para aceptar la responsabilidad por una familia.
  • Cónyuges exigentes, criticones, regañones y punzantes.
  • Falta de satisfacción sexual por parte de uno de los cónyuges.
  • Transferencia hacia el esposo o la esposa de la hostilidad que se siente contra el padre o la madre.
  • Parientes políticos entrometidos que abruman a los cónyuges con críticas y consejos bien intencionados.
  • Falta de una educación sexual adecuada.

No se pueden esperar soluciones fáciles al afrontar el problema del adulterio. Sin embargo, Dios puede hacer el milagro del nuevo nacimiento para los no cristianos y el de la renovación espiritual de Sus hijos e hijas que se han enfriado. Si el asesor logra obtener una entrega a Cristo, podrá confiar en que este hecho aportará una nueva perspectiva, facilitando la corrección de las vidas y la aplicación de soluciones permanentes.

El doctor Graham escribió: "Cuántos hogares se encuentran destrozados por hombres y mujeres infieles. Qué tremendo pecado se comete diariamente en este punto. Dios no los considerará libres de culpa. Hay un día de ajuste de cuentas. "Sabed que vuestro pecado os alcanzará" (Números 32:23) Les alcanzarán en sus propias vidas familiares en la tierra y en sus relaciones con sus cónyuges; y también les alcanzará en la vida por venir".

Estrategia de asesoramiento

Para el cónyuge que participa en el adulterio

1.- Trate de presentarse como una persona preocupada y llena de interés, sin ser dominante. Demuestre su gozo al poder compartir su cristianismo y su esperanza de poder llegar a alguna solución.

2.- No exprese juicios ni asuma una actitud de "mayor santidad". No comience a utilizar citas bíblicas condenatorias que, de todos modos, surgirán normalmente cuando dé el testimonio de Cristo, en el momento apropiado.

3.- Anime a esa persona a hablar de su situación, con el fin de que pueda obtener un cuadro completo de sus circunstancias. Al mismo tiempo, no asedie a esa persona, tratando de obtener demasiados detalles.

4.- Cuando considere que ha obtenido ya suficiente información, indíquele a esa persona que, a continuación, va a tratar de encontrar y desarrollar soluciones. Sin embargo, pasará a esas soluciones al cabo de unos cuantos minutos. Mientras tanto, convendrá que le pregunte a esa persona si ha recibido alguna vez a Jesucristo como su Señor y Salvador personal.

Sino es así, háblele de las Cuatro leyes espirituales. Si es un cristiano caído, háblele de la "Restauración". Ore con él o ella en su nueva entrega y, luego, siga adelante.

5.- Después de orar con esa persona, pregúntele qué soluciones sugiere para el problema del adulterio.

6.- A continuación, acuda a las Escrituras. Señale que Dios no sólo nos exige que confesemos el adulterio como pecado, sino también que lo desechemos de nuestras vidas.

"El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia" (Prov. 28:13)

7.- Recomiéndele a esa persona que busque en su mente las razones probables para su infidelidad y que se las dé a conocer. Quizás convenga que mencione algunas de las razones para el adulterio, con el fin de estimular los pensamientos de su interlocutor.

Sugiérale que comparta esas razones con su cónyuge. Un esfuerzo sincero para establecer una comunicación es el único modo en que se podrán sacar todas las cosas a la luz, llegando a una situación que permita encontrar soluciones. Para comenzar, el cónyuge infiel debe dar pruebas de arrepentimiento y pedir perdón.

8.- Aconséjele que comience a leer la Palabra de Dios con su cónyuge. Esto les proporcionará a los dos información respecto a sus responsabilidades y les dará fortaleza para resistir las tentaciones y el pecado. Asimismo, anímelos para que oren juntos.

9.- Luego, recomiéndeles que asistan al Centro Cristiano de Los Teques, donde recibirán Palabra de Dios, y esto les dará fortaleza, formarán amistades cristianas. Su meta deberá ser el de convertirse en cristianos consagrados. El principal factor que contribuye a la existencia de este problema es la falta de una relación vital con Cristo.

10.- Es importante que esta persona pueda recibir ánimo y buenos consejos de su líder inmediato, en caso de que no pueda asesorarlo, es importante que lo ponga en contacto con el pastor, un psicólogo o psiquiatra cristiano.

Para el cónyuge del adúltero

Estás personas se sienten con frecuencia traicionadas, rechazadas y heridas. Aun cuando es posible que sólo uno de los cónyuges cometa adulterio, es frecuente que los dos cónyuges contribuyen a ello.

1.- Anime a esa persona a que se pregunte:
A. ¿Cómo he contribuido a la infidelidad?
¿Expreso demasiadas críticas?
¿Le doy todo el apoyo necesario?

B. ¿Qué circunstancias de nuestro matrimonio pueden haber contribuido a que surgiera ese problema?

C. ¿Qué puedo hacer para proporcionar una solución que salve nuestro matrimonio?

2.- Ayude a su interlocutor a determinar el mejor modo de actuar.
A. Perdón. Nunca se podrá resolver esta situación a menos que haya disposición para perdonar. Esto puede resultar muy difícil; pero es posible encontrar algún modo. Los participantes en el problema deben pedirle a Dios Su gracia y Su sabiduría para afrontar su situacion correctamente. El amor y la preocupación del consejero se pondrán claramente de manifiesto en este punto. El cónyuge culpable debe tratar de obtener el perdón de Dios y también el de su esposo o esposa.

B. Comunicación. La pareja deberá esforzarse todo lo que sea necesario para establecer una comunicación entre los dos esposos, con el fin de analizar libremente todas las facetas del problema. La falta de comunicación puede haber sido uno de los factores que contibuyeron a ese pecado. Es preciso corregir esa situación cuanto antes.

C. Oración. Los esposos deben orar juntos y confiar en que Dios resolverá las cosas, con el fin de salvar y fortalecer el matrimonio.

D. Asesoramiento. Deben estar dispuestos a tomar en consideración la posibilidad de recibir un asesoramiento profesional serio con un psicólogo, psiquiatra cristiano o el pastor. Puede necesitarse mucho tiempo para que se resuelva la situación.

Citas Bíblicas

"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad" (1Jn 1:9)

(Jesús le habla a la mujer acusada de adulterio)
"Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete y no peques más" (Juan 8:11)

"El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer" (1Cor. 7:3-4)

"Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana" (Isaías 1:16-18)