jueves, 18 de diciembre de 2008

El Matrimonio (¿Cómo conquistar al esposo o esposa para Cristo?)

En cierta ocasión, Jesús asombró a Sus discípulos con una paradoja. “No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa” (Mateo 10:34-36)

En ninguna situación es más evidente el costo del discipulado que en un matrimonio en el que uno de los cónyuges es cristiano y el otro no. En esas condiciones, la vida se complica muchas veces, porque los intereses, las actividades y las metas son diferentes. La conversión a Cristo de uno de los cónyuges debe tener la mayor prioridad; pero se debe tener cuidado extremo en lo que se refiere a los métodos seguidos para tratar de alcanzar ese objetivo. Muchos matrimonios terminan en divorcio debido a la insensibilidad y el celo excesivo del cónyuge cristiano que trata de dar el mensaje del Señor.

Estrategia de asesoramiento:
1. Feliciten a su interlocutor por su deseo de compartir la experiencia más hermosa de su vida con alguien que le es tan cercano. Sin embargo, esa persona deberá estar consciente de que se incluye la “espada” en la cita bíblica anterior.
2. Aconséjenle que no trate de comportarse como si fuera Dios. No le será posible forzar a su cónyuge a aceptar a Cristo, ni podrá hacerlo uno de los esposos por el otro. Quienes tratan de tomar esas cosas en sus propias manos pueden encaminarse hacia el desastre.
3. Aconséjenle que no insista demasiado y que mantenga una actitud de humildad, en lugar de emitir juicios duros. En este caso, la actitud es extremadamente importante.
4. Aconséjenle al cristiano que trate de alcanzar la madurez espiritual personal, mediante la lectura y el estudio de la palabra de Dios, que aprenda a orar y que practique todo esto con fidelidad. La oración tiene un gran valor. Confíen su cónyuge al Señor y, por fe, pidan su conversión. Sería conveniente que ni siquiera revelaran el objeto de sus oraciones. Confíen en Dios. El Señor resuelve todas las cosas de un modo maravilloso.
5. El ejemplo es muy poderoso. Permitan que el cónyuge vea a Jesús en las actitudes y los actos de su esposo o esposa.
Hagan que el amor se desborde. El verdadero amor no se puede fingir. Pablo dice: “El amor es sufrido, es benigno. El amor nunca deja de ser” (1 Corintios 13:4,8) Traten de demostrar que “Dios derramó su amor en nuestros corazones…” (Romanos 5:5)
6. No traten nunca de salir adelante mediante disputas o sermones. Esto producirá con frecuencia antagonismo y profunda resistencia. El Apóstol Pablo recomienda la coexistencia pacífica. Véase 1 Corintios 7:12-15.

Nota: Billy Graham se ocupó de este tema. “El Apóstol Pedro dijo algo a este respecto: ‘Asimismo, vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabras por la conducta de sus esposas’ (1 Pedro 3:1). No se trata de ninguna manera de una tarea sencilla; pero son ustedes y no sus maridos, quienes tienen la responsabilidad de darles ánimos para que tomen su propia decisión. Esto no se puede hacer mediante asedios ni sermones, sino por medio de la manifestación de un espíritu de mansedumbre y sumisión que no hayan visto todavía en ustedes. Tanto si el cristiano es el marido como si lo es la esposa, siempre deberá esperar y aceptar ciertas burlas o incluso malos tratos debido a la fe. Simplemente, recuerden esto: nadie está en mejor relación para ganar a otro para Cristo que un cónyuge que lo será para toda la vida”.

7. No insistan en que su cónyuge asista a la iglesia o a servicios cristianos especiales, a menos que aparezca tener disposición para ello. Una alternativa a la iglesia sería el presentarle a amigos cristianos en ocasiones sociales. El esposo o la esposa deberá ver la diferencia en su vida. Ya llegará el momento oportuno para presentarle a Cristo.
8. Oren con su interlocutor para tener percepción, sabiduría y paciencia para esperar el momento oportuno, poniendo en práctica todo lo indicado antes.

Citas Bíblicas

“Asimismo, vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios
(1 Pedro 3:1-4)

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5)

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Santiago 3:17)

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7)

Maltrato de niños

El maltrato de niños es una gran tragedia en Estados Unidos”, señaló un comentarista de la televisión. Los niños víctimas de la violencia en el hogar se encuentran en todos los grupos socioeconómicos, culturales, raciales y de edades. Los patrones de violencia se transmiten a menudo dentro de la familia: ¡los golpeados se convierten en golpeadores! Los malos tratos se clasifican en tres categorías: verbales, físicos, sexuales. Cualquiera de esos tipos de abusos puede ser tan devastador en la vida de un niño que es posible que nunca se recupere del daño sufrido.

Los malos tratos verbales pueden ser tan degradantes y humillantes para el niño, que puede llegar a convencerse de que cualquier castigo físico que siga a los insultos es merecido. El padre vociferante, que con frecuencia utiliza en sus amonestaciones las maldiciones y el lenguaje soez, además de sus humillaciones constantes, tales como: “Nunca haces nada bien”, “Deja de actuar como un niño”, “Deberías parecerte más a fulano”, etc., priva al niño de su propia estima, le crea problemas de identificación, y puede llegar a deprimirlo hasta el punto de transformarlo en un incapacitado emocional.

Si se añade a esto el castigo corporal, se le estará negando al niño el desarrollo emocional apropiado que da como resultado un adulto normal y responsable. Al niño maltratado le resulta muy sencillo entregarse a las drogas, el alcohol o las conductas sexuales desviadas.

Esos niños se sienten con frecuencia deprimidos, obtienen males calificaciones en la escuela, se comportan mal y son delincuentes. Con frecuencia son mentirosos, hacen trampas y violan los derechos de los demás. Suponiendo que la violencia es una respuesta conductual normal, recurre a ella para resolver problemas en la escuela, con sus coetáneos y familiares. A menudo será suicida y pensará en matar a sus padres. Un gran porcentaje de la población de las prisiones es producto de la violencia dentro de la familia.

Las respuestas emocionales adecuadas son casi imposibles en esos niños; pero una actitud amable y cariñosa puede hacer que, cuando menos, se abran puertas hacia el encuentro de alguna solución.

Estrategia de Asesoramiento:

1. Sean sensibles, pacientes y cuidadosos en su modo de tratar a estas personas. Es posible que estén hablando con un niño que es incapaz de comprender en el nivel emocional.
2. Refuercen sus motivos para llamarles:
Díganle:
Nos alegramos de que llamaras.
Estamos aquí para servirte.
Dios te ama y también nosotros.
Eres especial para el Señor y para nosotros.
Dios sabe lo que estás soportando y te ayudará.
3. Pregúntenle qué piensa sobre sí mismo.
Cuando le hablen de malos tratos que puede estar recibiendo de su padre, su madre o algún hermano mayor, traten de descubrir cuáles son sus sentimientos reales respecto a los castigos constantes. Esa persona puede estar convencida de que se merece los castigos físicos que ha estado recibiendo.
4. Asegúrenle que no es necesariamente malo.
En muchas ocasiones, los padres no se dan cuenta de que están siendo abusivos. No necesitan necesariamente un motivo para castigar a sus hijos. El sesenta por ciento de los padres abusivos fueron ellos maltratados durante su infancia.
5. Díganle que Jesús le ama enormemente.
Jesús murió en la cruz por él y es el único que está preparando un reino especial para los niños (“Porque de los tales es el reino de los cielos” Mateo 19:14)
6. Pregúntenle si ha recibido alguna vez a Jesús como su Salvador. Si no lo ha hecho, háblele de las Cuatro Leyes Espirituales.
7. Pregúntenle si tiene una Biblia y anímenle para que comience a leerla.
8. Pregúntenle si asiste a la iglesia. Anímelo para que hable con el pastor sobre todo lo que le está sucediendo; aunque le resulte embarazoso. El pastor debe estar al tanto de los malos tratos para poder ayudar. Es poco probable que el padre abusivo cambie de modo de actuar, a menos que se le obligue a enfrentarse a las implicaciones legales de su conducta. De ahí la necesidad de que el pastor esté informado. Podrá hablar con los padres, tomar disposiciones para proporcionarles asesoramiento, o bien, en caso necesario, ponerse en contacto con las autoridades competentes.
9. Oren con el niño, para darle ánimo.

Citas Bíblicas:

“Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis” (Mateo 19:14)

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28)

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7)

La Salvación de los Niños

A medida que los niños van aprendiendo cosas sobre Jesús, Su vida, muerte y resurrección, van descubriendo cómo responder al amor de Dios. Su salvación es muy deseable, ya que Jesús dijo: “Dejad a los niños venid a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios” (Marcos 10:14) En otra ocasión declaró: “De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:13) Un niño está listo para entregarse a Cristo tan pronto como entienda el significado del pecado y que Jesús es el Salvador de los pecadores.

Nota: Billy Graham comentó: “El entregarse a Cristo es el acto más importante que se puede realizar en la vida. Puede ser el principio de una experiencia nueva y maravillosa… En el evangelio de Juan 10:10, leemos sobre la ocasión en que Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Dios desea que su vida sea feliz y útil”.

Estrategia de Asesoramiento:

Le pueden explicar al niño, de la manera más sencilla posible, el camino de la salvación. Usen la Biblia, pero procuren que el niño entienda la importancia de cada versículo de las Escrituras, conforme se desarrolla el plan de Dios. Si creen que el niño entiende con claridad, anímenle a orar y a pedirle a Dios que le perdone y que entre a su corazón como su Salvador. El siguiente bosquejo les ayudará en esta tarea.

1. ¿Qué plan tiene Dios para ti? (Paz y vida)
Este es el mundo de Dios, porque El lo hizo, al igual que te hizo a ti. Dios quiere que tengas paz y felicidad. En el primer capítulo de la Biblia se nos dice: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31). Sin embargo, cuando leemos sobre los problemas que afectan al mundo –la infelicidad, la maldad- comprendemos que algo echó a perder el mundo de Dios.
2. ¿Qué es lo que ha generado esta situación? (El pecado)
En lugar de vivir nuestra vida para agradar a Dios, nos hemos dedicado a agradarnos a nosotros mismo. “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). Esto es lo que la Biblia llama pecado. El pecado es nuestra insistencia en proseguir nuestro camino egoísta en lugar de seguir el de Dios. La Biblia afirma que: “Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)
3. ¿Cómo resuelve Dios el problema de nuestro pecado? (La cruz de Jesús)
Cuando Jesús, el Hijo de Dios, murió en la cruz, llevó sobre sí mismo el castigo del pecado que nosotros merecíamos. Alcanzamos el perdón por medio de Su muerte. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16)
4. Entonces, ¿qué debemos hacer para agradar a Dios? (Abrir nuestros corazones y recibir a Jesús)
Si estás dispuesto a pedirle a Dios que te perdone tus pecados y a recibir a Cristo como tu Salvador, entrarás a formar parte de la familia de Dios. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).
5. ¿Quieres que oremos juntos? Si verdaderamente quieres recibir a Cristo, te voy a pedir que repitas conmigo las siguientes palabras:
“Dios amado, dijiste que he pecado y necesito perdón. Me arrepiento por haber buscado sólo agradarme a mí mismo, en lugar de complacerte a Ti. En este mismo momento recibo a Cristo como mi Señor y Salvador, Amén”.
6. Animen al niño para que:
A. Lea su Biblia todos los días.
B. Aprenda a orar a Jesús cada día.
C. Trate de ser amoroso con sus padres y las personas que le rodean, y de ayudarles en todo lo posible.
D. Vaya a la iglesia cada domingo.

Citas Bíblicas:


“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20)

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:8-9)

“Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13)

domingo, 7 de diciembre de 2008

La Obediencia

Cada cristiano tiene la responsabilidad de averiguar cuál es la voluntad de Dios para él y hacerla.
Con frecuencia nos resulta más fácil hacer algo diferente a la voluntad del Señor, desviándonos así de lo esencial y substituyéndolo con una actividad frenética. Sin embargo “el obedecer es mejor que el sacrificio” (1 Samuel 15:22) “Mi comida es que haga la voluntad del que me envío, y que acabe su obra”, dijo Jesús (Juan 4:34)

Nota: Billy Graham dijo: “Sólo mediante una vida de obediencia a la voz del Espíritu, el negarse diariamente uno mismo, la consagración total a Cristo y la comunión constante con el Señor, podemos llevar una vida piadosa y llena de influencia en el mundo pecador que nos rodea”.

El primer paso hacia la obediencia es comprometernos a obedecer a Dios. Josué dijo: “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad… pero yo y mi casa, serviremos a Jehová” (Josué 24:14-15). Una decisión consciente de obedecer lleva al sometimiento, al principio de la obediencia. “Os ruego que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo… a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1)

La segunda etapa es la disciplina, porque la obediencia es progresiva y conduce al crecimiento, al vivir bajo la luz que hemos recibido. Se trata de un proceso de aprendizaje. Jesús “por lo que padeció aprendió la obediencia” (Hebreos 5:8)

Conforme maduramos en Cristo y el conocimiento de Su palabra, Dios espera de nosotros una obediencia cada vez más profunda. Al entender las nuevas exigencias, debemos responder de modo inmediato e irrevocable, con el fin de que el Señor pueda revelarnos niveles todavía más profundos de Su voluntad para nuestra vida. Quiere que estemos siempre “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5)

Estrategia de Asesoramiento:

1. Una prsona que hace preguntas sobre la voluntad de Dios para su vida y la obediencia a la voluntad del Senor es un cristiano que madura y está interesado en andar más estrechamente con Dios. Felicítenle por su deseo y asegúrenle que Dios está dispuesto a hacerle llegar tan lejos como lo permita su disposición para obedecer a Dios en todo.

2. Dediquen tiempo a escuchar sus preocupaciones y deseos. Quizá sea útil que se refieran a alguno de los aspectos que se desarrollan en los antecedentes, con el fin de darle más ánimos y una buena guía.

3. Inviten a su interlocutor a que se arrepienta de cualquier desobediencia o titubeo. Sólo podemos aspirar a una consagración más profunda si confesamos todos nuestros pecados conocidos.

4. Anímenle a que profundice en la Biblia. No hay atajos en la vida de obediencia. Nuestra mente debe estar siempre dispuesta a descubrir la voluntad del señor. El seguír la disciplina progresiva que se revela mediante la palabra de Dios llevará aparejado el vivir en obediencia al Señor. Debemos tener “hambre y sed de justicia” (Mateo 5:6)

5. Oren con esa persona para que se realice su deseo de obedecer a Dios.

6. Anímenle para que cultive la comunión con cristianos espirituales, en una iglesia en la que se enseñe la Biblia y donde podrá aprender más sobre la voluntad y los caminos de Dios.

Citas Bíblicas:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos… El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:15,21)

“Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él” (1 Juan 2:5)

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctima, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” (1 Samuel 15:22)

“He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido” (Deuteronomio 11:26-28)

“¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46)

1 Pedro 2:13-16.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Disciplina

Con frecuencia, un cristiano confesará algún pecado o alguna desobediencia que dio como resultado un castigo de Dios. En otros momentos, una conversación revelará problemas y dificultades que parecen indicar que Dios está disciplinando al interlocutor.

El castigo del Señor es bíblico:
“Bienaventurado el hombre a quien tú, Jehová, corriges, y en tu ley lo instruyes, para hacerle descansar en los días de aflicción” (Salmo 94: 12-13)

“No menosprecies, hijo, mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere”. (Proverbios 3:11-12)

Nota: Billy Graham comentó: “La Biblia dice: ‘El Señor a quien ama castiga’. Si la vida fuera siempre fácil, ¿no nos debilitaríamos? Cuando un constructor naval necesitaba troncos para producir un mástil para un velero, no cortaba árboles del valle, sino de la ladera de la montaña, donde los árboles habían sido sacudidos por los vientos. Sabía que esos árboles eran los más resistentes de todos. Las dificultades no son lo que preferimos; pero si las afrontamos con valor, pueden fortalecer la fibra de nuestras almas”.

“Dios no nos disciplina para someternos, sino para prepararnos para una vida de utilidad y bienaventuranza. En Su sabiduría, está consciente de que una vida incontrolada carece de felicidad, por lo que pone freno a nuestras almas errabundas, para poder dirigirlas por las sendas de la justicia”.

El castigo es conveniente, cuando se toman en cuenta las alternativas:
“Y él les dio lo que pidieron; más envió mortandad sobre ellos” (Salmo 106:15)

“Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:27)

Dios tiene motivos para disciplinarnos o castigarnos:
1. Quiere conducirnos al arrepentimiento. “Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por vuestra parte” (2 Corintios 7:9)
2. Quiere hacernos volver a tener comunión con Él. “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también nosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Juan 1:3)
3. Quiere que seamos más fieles. “Ahora bien, se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel” (1 Corintios 4:2)
4. Quiere conservarnos humildes. “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”(2 Corintios 12:7-9)
5. Quiere enseñarnos el discernimiento espiritual. “Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Corintios 11:31-32)
6. Quiere prepararnos para un servicio más eficaz. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo e el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58)

Estrategia de asesoramiento:
1. Animen a su interlocutor. Puede sentirse contento de que el Señor descargue la disciplina de su mano sobre él. Al castigarnos o disciplinarnos, Dios no está descartando a su hijo ni desheredándolo, sino que, en lugar de ello:
A. Está confirmando su amor por nosotros (“Al que ama, castiga”)
B. Está confirmando Su relación con nosotros. “Pero si os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos”. (Hebreos 12:8)
C. Quiere que le respondamos con obediencia y fidelidad. “Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba, mas ahora guardo tu palabra”. (Salmo 119:67)
2. Ayudarle a abrirse al Señor a la manera del salmista: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos, y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”. (Salmo 139:23,24)

Pueden ser útiles algunas preguntas, tales como, por ejemplo:
¿Por qué cree que está siendo castigado o disciplinado?
¿Cree que hay alguna desobediencia o algún pecado en su vida que esté corrigiendo Dios?
3. No minimicen de ninguna manera el pecado de desobediencia que admita su interlocutor. Será la base para que le pidan que se arrepienta, confiese su pecado y vuelva a tener comunión con el Señor.
4. Anímenlo para que inicie y continúe una experiencia devocional diaria con Dios, mediante la lectura de Su palabra y la oración.
5. Animen al interlocutor a que busque la dirección de Dios para descubrir Su finalidad para su vida. De la disciplina se pasa a la obediencia y la bienaventuranza que conducen a oportunidades para vivir para Cristo y servirle.
6. Anímenle a que asista a la iglesia donde pueda encontrar un buen compañerismo orientado bíblicamente. ¡Los amigos cristianos nos ayudan a fortalecernos!
7. Oren con esa persona para pedir su restauración y renovación completa.

Citas Bíblicas


Salmo 94:12,13
Proverbios 3:11-12
1 Corintios 9:27

martes, 18 de noviembre de 2008

Las dificultades económicas

El entender y manejar correctamente las finanzas debe ser una prioridad elevada para todas las personas. Gran parte de nuestras tensiones, las fricciones familiares, las contiendas y las frustraciones se deben, directa o indirectamente, al dinero. Entre los principales motivos para los divorcios se encuentran los desacuerdos económicos. La familia cristiana no es inmune a esto. Si una familia no paga o no puede pagar sus facturas, o si tiene otros problemas relacionados con el dinero, estará dando un mal testimonio.

Causas principales de los problemas económicos

1. Actitudes erróneas hacia el dinero. La avaricia y la codicia conducen con rapidez a toda clase de males (véase 1 Timoteo 6:10). El síndrome de “enriquecimiento rápido” mediante las inversiones especulativas conduce a menudo al desastre.
2. El vivir por encima de los ingresos propios. El no “contar los costos” dará como resultado los gastos excesivos crónicos (véase Lucas 14:28:30). Algunas personas parecen ser muy influenciables por la publicidad, rindiéndose ante los productos atractivos y las ofertas de crédito aparentemente provechosas.
3. Las compras a crédito. El mejor consejo que se les puede dar a quienes tengan dificultades económicas es el de que se alejen de las tiendas y los grandes almacenes, y que destruyan todas sus tarjetas de crédito.
4. El darse todos los caprichos. La compra de cosas innecesarias, el consumo de bebidas alcohólicas, tabaco y comida exóticas o rebuscadas son hábitos caprichosos. Por ejemplo, en una familia en la que tanto el marido como la esposa sean grandes fumadores, los gastos en tabaco pueden ascender a unos 1500 dólares al año.
5. El falso consejo de que la acumulación de posesiones materiales produce alegría y felicidad. “Y les dijo (Jesús): Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. (Lucas 12:15)
6. La falta de un presupuesto para planear y supervisar los gastos. Nuestros ingresos sólo alcanzan para ciertas cosas. Damos aquí varios puntos que se deben tomar en consideración, junto con los porcentajes recomendados, para ajustar los gastos (los porcentajes tienen variaciones ligeras, dependiendo de quienes los calculan)
Diezmos 10%
Ofrendas x%
Vivienda x%
Alimentos x%
Diversiones y vacaciones x%
Ropa x%
Transportes x%
Seguros x%
Deudas x%
Gastos médicos y dentales x%
Ahorros x%
Diversos x%


Principios bíblicos para manejar el dinero

1. Se trata básicamente de un tema espiritual, por lo que es esencial entender el Señorío de Jesucristo. El manejo de las finanzas pone en perspectiva la totalidad de la vida en su relación con la voluntad de Dios y todo lo relativo a la eternidad.
“Porque del Señor es la tierra y su plenitud” (1 Corintios 10:26)
“No sois vuestros, porque habéis sido comprados por precio” (1 Corintios 6:19-20)
“Así que, hermanos, os ruego, por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No es conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta”. (Romanos 12:1-2)
2. Y también es esencial entender el principio de que somos mayordomos (administradores) de todo lo que Dios ha puesto bajo nuestro cuidado. ¡No somos dueños! Nuestras vidas, nuestro tiempo y nuestras posesiones son dones de Dios. Somos responsables ante Dios por ellos y el Señor nos considerará responsables de todo ello (Véase Mateo 25:14-30)
3. Dios desea que confiemos en El y no en las posesiones materiales. “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que la disfrutemos” (1 Timoteo 6:17) (Véase también Proverbios 3:5-6; Filipenses 4:19 y Salmo 37:25)
4. Dentro del plan de Dios está el que los mayordomos le entreguen a El parte de sus ingresos, para Su obra. “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10) (Véase también Lucas 12:34 y Proverbios 3:9)

Nota: Billy Graham dijo: “Aunque todo nuestro dinero le pertenece realmente a Dios, la Biblia recomienda el diezmo como respuesta mínima de gratitud al señor… No es posible evitarlo. Las Escrituras prometen bendiciones materiales y espirituales a las personas que le den a Dios. No es posible dar más que lo que Dios nos da a nosotros. Les reto a que lo prueben y vean”.

Estrategia de asesoramiento

1. Si el interlocutor admite que tiene dificultades económicas, indíquenle que necesita la perspectiva que se obtiene mediante una relación eterna con Jesucristo como Señor y Salvador. Debemos conocerlo personalmente, antes de que podamos esperar recibir Su ayuda. Compartan con esa persona las Cuatro leyes espirituales.
2. Después que el interlocutor haya explicado su problema económico aconséjenle que lo aborde como si fuera básicamente un problema espiritual. No deberá buscar simplemente una solución temporal, sino que debe convertir a Dios en el centro de su vida, incluso en los aspectos financieros. Sólo esto producirá soluciones duraderas. No sería conveniente para el interlocutor que el consejero aceptara sus explicaciones o excusas para sus dificultades económicas, tales como, por ejemplo, los problemas de la economía. Muchas personas se encuentran en dificultades porque manejan mal sus ingresos.
3. El modo en que se manejarán los problemas económicos en el futuro dependerá de la actitud propia hacia los principios de las Escrituras. Analicen estos principios uno por uno. Luego, háganle preguntas sobre las causas de sus dificultades económicas.
¿Se trata de una actitud equivocada hacia el dinero?
¿Está viviendo por encima de sus medios?
¿Compra muchas cosas a crédito?
¿Satisface todos sus caprichos?
¿Carece de un presupuesto adecuado y un buen planeamiento?
4. Aconséjenle que controle sus finanzas y su vida, haciendo todos los ajustes o sacrificios que se necesiten. Es posible que su propio futuro y el de su familia dependan de su acción decisiva.
5. Si las dificultades económicas del interlocutor parecen encontrarse más allá de sus propias capacidades para resolverlos, incluso después de que haya tratado de ajustarse a los principios del Señor, aconséjenle que necesita hablar con el pastor para obtener una guía de planeamiento financiero que pueda desarrollar etapas para la recuperación económica. O bien, puede recurrir directamente a un asesor, si sabe con quien ponerse en contacto. Eviten las instituciones financieras que ofrecen consolidar todas las deudas de una persona. Muchas veces, esa “consolidación” hace aumentar el endeudamiento.

Citas Bíblicas

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33)

“Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; e invócame en el día de l angustia, te libraré y tú me honrarás” (Salmo 50:10,14,15)

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19)

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14,15)

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:8-10)

lunes, 17 de noviembre de 2008

Los Demonios

Tanto en el mundo religioso como en el secular se observa un reconocimiento y un interés creciente por las actividades demoniacas. La Biblia reconoce la realidad de estas actividades. “Porque no tenemos lucha contra sangre ni carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Los demonios, denominados también en las Escrituras “espíritus de adivinación” (1 Samuel 28:7), “espíritus impuros” (Lucas 4:36) y “espíritus engañadores” (1 Timoteo 4:1), son invisibles, están desencarnados y poseen una inteligencia sobrehumana.

Al igual que Satanás, los demonios cayeron en condenación debido a su soberbia y son adversarios tanto de Dios como del hombre. Aunque reales y activos, el diablo y sus mensajeros (demonios) se ven acusados con frecuencia de muchas cosas de las que no son culpables. Algunos cristianos tienden a achacar todas las conductas erráticas a la “posesión demoníaca”, cuando, en realidad, la mayor parte de esos comportamientos se deben a la naturaleza pecaminosa y egoísta de los seres humanos. Asimismo, algunas veces, los individuos que están bajo los efectos de las drogas, que se han inmiscuido en el ocultismo o las religiones orientales o que están trastornados mentalmente, parecen estar afectados por los demonios.

El cristiano que desee que Dios le use para ayudar a personas con problemas espirituales hará bien en prestar atención a la amonestación que hace el Apóstol Juan: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” o “el espíritu del anticristo” (1 Juan 4:1,3). Así, pues, los cristianos deben discernir, probar, resistir y rechazar a los demonios (véase 1 Corintios 12:10; Efesios 4:27; 6:10-18; 1 Pedro 5:8-9; 1 Juan 4:1-6; Santiago 4:7)

Mediante la victoria de Jesucristo sobre Satanás y sus huestes, y en el nombre poderoso del Señor Jesús y el poder del Espíritu Santo, los hijos de Dios podemos vencer a Satanás y sus demonios (véase Mateo 8:16,17; 12:28; Marcos 16:17; Hechos 19:15)

Nuestros recursos contra los huestes del mal son:
• Vigilancia (1 Pedro 5:8)
• Oración (Juan 15:7)
• El revestirse con toda la armadura de Dios (véase Mateo 26:41 y Efesios 6:10-18)

Estrategia de asesoramiento:

Para el no cristiano:

Si el interlocutor les habla de esclavitud espiritual, actividades o conductas demoníacas, háganle preguntas. Traten de discernir si la situación es realmente como se la describe. “Hábleme de eso”, es una frase que se debe repetir, una y otra vez, hasta que surja el problema verdadero. No duden en ejercer presiones para obtener respuestas.

1. Hagan hincapié en la eficacia del sacrificio de Cristo en la cruz para resolver los problemas del pecado. “Y la sangre de Jesucristo, du Hijo (de Dios) nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7)

2. Si recibe a Cristo, anímenle para que lea y estudie la Biblia todos los días. También deberá orar diariamente. Estas dos disciplinas se suelen establecer firmemente en el caso de las personas que asisten al CCLT, con el fin de obtener compañerismo cristiano, adorar a Dios, estudiar la Biblia y aprender el gozo en el Señor.

3. Si creen que se están enfrentando a una persona verdaderamente poseída por el demonio, sigan las etapas de que dan más adelante respecto a “Cómo ocuparse del caso de una persona verdaderamente poseída por el demonio”.

Para el cristiano:
Si está temeroso de las actividades demoníacas, hagan lo que sigue:

1. Háganle preguntas respecto a las circunstancias. ¿Por qué creen que participan en ellos los demonios? Algunas veces, esos temores los inducen otros cristianos con buena voluntad; pero equivocados.

2. Recuérdenle que todos los recursos de Dios se encuentran a su disposición:
Satanás es un enemigo derrotado (1 Juan 3:8)
Cristo vive en el creyente (Colosenses 1:27)
El Espíritu Santo le da poder (Hechos 1:8 y 2 Timoteo 1:7)
La Palabra de Dios le guía (2 Timoteo 3:16-17)

3. El cristiano está seguro de la victoria, si se somete constantemente al señorio de Cristo a la autoridad y la iluminación de las Escrituras, a la disciplina de la oración triunfadora y al formar parte de un grupo dinámico de creyentes en una iglesia local que enseñe la Biblia.

4. Es posible que el interlocutor esté sufriendo sentimientos profundos de culpa debido al pecado real en su vida y que aborde el tema de la influencia de los demonios, tratando de transferir la culpa, en lugar de aceptar sus responsabilidades personales. El arrepentimiento verdadero y la confesión eliminarán la culpa y también las raíces básicas de la opresión.

5. Es posible que se enfrenten al caso verdadero de una persona poseída por el demonio. Si es así, sigan las etapas que se dan a continuación.

¿Cómo tratar a una persona poseída por el demonio?

Tengan cuidado. Deben estar seguros de que se trata de un caso verdadero de posesión diabólica y no una situación que se deba a algún trastorno físico, psicológico o espiritual. ¡Se puede dañar mucho al interlocutor, si se le indica que está bajo la posesión del demonio, cuando no sea así!

1. Tomen nota cuidadosamente de los síntomas de la persona trastornada, pidiendo sabiduría y discernimiento al Señor. Una persona poseída por el espíritu se encuentra bajo la influencia de un espíritu maligno o se ha visto invadida por él. En ese caso, se observará una conducta extremadamente extraña. Es posible que la persona hable en un idioma o dialecto extraño. A veces, usará un lenguaje blasfemo, soez e inmoral.

2. El caso de una persona así no deberá tomar a la ligera. La resistencia suele ser tenaz y se necesita mucho tiempo para poder resolver realmente las dificultades. Evidentemente, el asesor no podrá dedicar a esa persona todo ese tiempo. Jesús les indicó en cierta ocasión a sus discípulos que no tenían poder en un caso específico porque “este género (los demonios) no salen sino con oración y ayuno” (Mateo 17:21)

3. En los casos en que se libera una persona poseída por los demonios, los participantes señalan unánimemente que es sumamente necesario orar mucho, por lo común mediante un grupo de cristianos reunidos con ese fin. Bajo la dirección del Espíritu Santo, y en los momentos en que él lo indique, se deberá lanzar una orden en el nombre de Jesucristo y con Su autoridad (Mateo 28:18) para expulsar al espíritu maligno. Una persona deberá asumir el liderazgo y actuar como portavoz.

4. Aconséjenle a su interlocutor que busque inmediatamente amistades en la familia de Dios. Puede fortalecer considerablemente la obra de Dios en su vida mediante la lectura y el estudio de la Palabra de Dios, la oración y la iniciación del testimonio sobre las maravillosas obras de Dios en su propia vida (véase Marcos 9:19-22)

Citas Bíblicas

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4:7)

“Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar, al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8-9)

“Y Jesús se les acercó y les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18)

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”. (1 Juan 4:1-3)

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y siempre, y por los siglos” (Hebreos 13:8)

Apocalipsis 12:11
1 Juan 3:8